El traslado de pianos es un trabajo que muchas personas consideran sencillo, pensando que la única condición para hacerlo es tener bastante fuerza. La fuerza es importante, pero resuelve una sola parte del problema. En el caso de los pianos de cola, el traslado obliga a quitar la lira, y las patas. La lira forma parte del mecanismo de los pedales. Para volver a armar todo correctamente y poder solucionar cualquier problema que se presente, hay que conocer los distintos tipos de mecanismos que accionan los pedales, hay que conocer el funcionamiento correcto y su regulación, es decir que el transportista debe involucrarse en varias cuestiones que no tienen nada que ver con la fuerza física. Por otra parte, la etapa del trabajo en la que hay que mover el piano, donde sí hace falta cierta capacidad física, también requiere de técnica. Si a usted le dicen que para trasladar su piano, porque es muy grande, será necesario enviar a cuatro, cinco o seis personas, usted puede estar seguro de que ninguna de esas seis personas sabe qué es lo que debe hacer. Los pianos muy chicos se trasladan con dos personas. ¿Y los pianos muy grandes? ¡Los pianos muy grandes también! Las dos personas se ubican una en cada extremo del piano, lo levantan y lo mueven. Si para moverlo quisieran participar más de dos personas, la tercera ya no tendría donde ubicarse. Cuatro, cinco o seis personas lo único que pueden hacer, es complicar el trabajo de las únicas dos que mueven el piano. Podría ser que usted vea llegar a tres personas, dos para mover el piano y la tercera para manejar la camioneta. Pero al piano siempre se debe mover con dos personas.
En el caso de los pianos verticales, muchas veces todo marcha bien y no hay ningún problema. Otras veces, hay que subir por una escalera, pero no hay espacio suficiente. El teclado del piano vertical se puede quitar completo, pero hay que saber cómo se hace. Con el único recurso de tener mucha fuerza, nadie puede separar el teclado del resto del gabinete. Luego hay que volver a colocar el teclado y asegurar que todo funciona correctamente. El trabajo de trasladar pianos necesita de un conocimiento técnico amplio. Cuando un equipo de personas hace un trabajo de traslado impecable, es porque saben muchísimo más sobre pianos que lo que uno podría imaginar.
Otro capítulo es la camioneta. Si usted ya leyó la página de consejos, sabe que las corrientes de aire no son buenas para los pianos, siempre hay que evitarlas. Por ese motivo, las camionetas para trasladar pianos tienen que ser completamente cerradas. Si la camioneta en la que van a trasladar su piano no es cerrada no contrate ese servicio. Busque otro que sí tenga una camioneta cerrada. Si en una casa, cuando se deja una puerta o ventana abierta que da al exterior, la corriente de aire afecta a la afinación, imagine su piano en una camioneta abierta, en la ruta o autopista, a 80 km/h. No es buena idea.
Mover con delicadeza un instrumento que puede pesar más de 200 kg no es fácil. Pero si los transportistas no tienen la técnica necesaria, lo moverán a lo bruto, chocando contra las paredes, sometiéndolo a torsiones innecesarias y toda esa inexperiencia se manifiesta en la afinación. Los pianos siempre se desafinan durante los traslados, pero si los transportistas son buenos, se desafinan muchísimo menos.
Finalmente, el piano es un instrumento pesado y en algunos momentos del traslado hasta puede ser peligroso. Si hace falta moverlo por una escalera, trate de mantenerse lo más lejos posible de las personas que están haciendo el trabajo. Una persona que no sabe donde debe ubicarse es un peligro para ella misma y para el resto. No se acerque al piano cuando lo están trasladando, es mucho mejor para usted y para los transportistas.