El trabajo de regulación es el que permite que el mecanismo del piano funcione del mejor modo posible. Los mecanismos de los pianos verticales y de cola tienen muchos puntos de regulación que modifican su funcionamiento. A medida que el tiempo pasa y las horas de uso se acumulan, la regulación óptima original se va perdiendo. A medida que las partes del mecanismo de paño o cuero se van gastando y perdiendo su forma original, el mecanismo se va alejando de su funcionamiento ideal. Cuando esto ocurre, el mecanismo no responde adecuadamente y se hace necesario regularlo. En el caso de los pianos de cola, buena parte del trabajo se puede hacer con el mecanismo en el taller, sin trasladar el piano completo, aunque siempre hace falta hacer una cantidad de ajustes finales con el mecanismo colocado en el piano.
En el caso de los pianos verticales la mayor parte del trabajo de regulación se hace con el mecanismo colocado en el piano, de modo que, o bien se debe hacer todo el trabajo en el lugar en donde se encuentra el piano, o bien se debe hacer con el piano completo en el taller. Cuando el piano es nuevo, la regulación óptima se va perdiendo lenta y progresivamente. Si no se hace una regulación completa, al menos conviene considerar los puntos más importantes de regulación y resolverlos antes de que se alejen demasiado de los valores óptimos. La falta de regulación difícilmente haga que el mecanismo se rompa, pero cuando el mecanismo está fuera de regulación el desgaste se acelera. Si usted invirtió una cantidad de dinero considerable en un piano nuevo, conviene que esté atento a la regulación, ya que hará que su piano dure mucho más tiempo y su funcionamiento sea considerablemente mejor.
El piano es un instrumento tan noble, que muchas personas llegan a pensar que no necesita ningún mantenimiento y que siempre funcionará del mejor modo posible. Eso no es verdad, ni para el mecanismo del piano ni para ningún otro mecanismo.