El trabajo de estabilización es una segunda posibilidad, cuando el piano lleva tiempo sin afinación. Es la opción correcta cuando el dueño no quiere subir de tono o decide dejar la subida de tono para más adelante. Para afinar un piano que está más bajo que el tono correcto pero sin subir de tono, es decir, en el tono en el que se encuentra, en teoría solo debería hacer falta una afinación normal. Pero si las tensiones de las cuerdas individuales están muy dispersas (unas mucho más altas que la tensión correcta y otras mucho más bajas) es necesario hacer un primer paso para acercarlas al valor correcto. Con todas las tensiones en valores aproximadamente correctos, se puede comenzar el trabajo de afinación. La estabilización, como paso previo a la afinación, hace que esta última resulte de buena calidad aún comenzando con un piano muy desafinado. En resumen, cuando un piano está muy desafinado, no se puede obtener una afinación buena en un solo paso, siempre es necesario hacer o una estabilización o una subida de tono que incluye un último paso muy parecido a la estabilización. Esta es una cuestión física, el piano, aún pareciendo muy sólido, es un cuerpo elástico y como tal, reacciona a la variación de la tensión de las cuerdas siguiendo la ley de Hooke, igual que un resorte. Por eso rebota y por eso se entiende con tanta precisión cómo se debe compensar el rebote.